jueves, 03 de noviembre de 2005

La inquietud postrimera de Carlos V

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Carta del Emperador Carlos V al Secretario de Estado Juan Vázquez de Molina.

Querría que don Alvaro de Bazán llegase aquí a tiempo que pudiese ir conmigo; pues espero, con ayuda de Dios, embarcarme en todo noviembre; y, para el 15 de él, estará a punto la Armada.
Diréis a la Princesa, que he determinado, sirviendo el tiempo, y no siendo tan forzoso que me eche a otra parte, ir a desembarcar a Laredo, Santander o Bilbao; en fin, en aquella costa. Y que mande prevenir y proveer a tiempo lo de las vituallas y acémilas y las otras cosas necesarias para mi casa y corte, y de las Reinas mis hermanas, que llevarán hasta 500 personas, de manera que haya todo buen recaudo.
A fray Juan de Ortega enviaréis a decir, que, cuando sepa que soy desembarcado, que luego parta para ser ahí en Valladolid, cuando yo llegare.
Yo acostumbro tomar algunas veces vino Sen, con que me hallo bien. Y como se ha de hacer en estas vendimias, os he querido enviar esta memoria hecha por mi médico. Proveeréis que se envíe luego a fray Juan de Ortega, y escribirle heis de mi parte, para que lo haga conforme a ella: y en aquello se ha de echar el agua que se dice, porque se temple, que pienso de otra manera sería fuerte demasiadamente. Y otra igual remitiréis a alguna persona de confianza, de Yepes, para que haga lo mismo, sin echarle agua ninguna, porque los vinos de allí son más livianos y no lo habrá menester. Y querría probar cuál dellos será mejor. Advirtiendo que un médico o un boticario escojan y miren que la hoja de Sen sea muy buena.
De Bruselas, a 11 de Octubre de 1555.


A esta carta acompañaba el papel siguiente:


Receta para hacer vino de la hoja de Sen, para el Emperador, nuestro Señor.- Hase de tomar cantidad de 70 azumbres de vino, mientras hierve y cuece hecho mosto; y echar dentro 17 libras de hojas de Sen de Alejandría, habiéndola primero bien alimpiado del polvo, pajuelas y pedrezuelas y otra cualquier suciedad, de manera que no quede mas que la dicha hoja; la cual, después de haberla echado en el sobredicho mosto, en una tinaja muy limpia, la dejarán dentro cocer por tres o cuatro meses; y, pasando este tiempo, la sacarán fuera del vino. Y el vino echarle han en otra tinaja bien limpia y lo dejarán todo el año, sin poner otra hoja ninguna dentro. Si el vino fuere fuerte y recio, podrán echar dentro la cuarta parte de agua, luego al principio, cuando cuece e hierve el vino.


Apenas se recibió este despacho, se hizo el ensayo con toda puntualidad, encomendándolo a fray Juan Ortega, que pasó a Plasencia y de allí a Robledillo y Descargamaría, pueblos de la tierra de Gata, donde pareció que era más cómodo preparar el vino; y por lo respectivo al de Yepes, se dio la orden al gobernador de Ocaña Diego López de Medrano.


Autor: Domingo Sánchez Loro
Editorial: Biblioteca Extremeña.
Cáceres. 1958

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