El domingo 27 de febrero de 1994,
el periódico Extremadura (ya entonces se ocupaba de publicar algún artículo sobre nuestro pueblo cosa que ni entonces ni ahora hace el periódico
El Hoy ¿qué hemos hecho para merecernos esto?) publicaba en su sección "Comarcas" el siguiente título:
"Si la bolsa sona" Descargamaría y Valverde, los pueblos más ricos de Extremadura, siendo el contenido integro del artículo el siguiente:
"Descargamaría y Valverde de la Vera son los dos pueblos más ricos de Extremadura y se sitúan entre los diez con más dinero de España, según el Anuario del Mercado Español de Banesto. Sólo 245 de las 8.077 localidades de nuestro país alcanzan el máximo nivel de renta en una clasificación de uno a diez. Los factores que se tienen en cuenta en esta estadística son la población de hecho, el número de teléfonos y las peticiones pendientes, el número de viviendas secundarias, las oficinas bancarias así como la renta familiar disponible por habitante.
De los más de trescientos pueblos que conforman Extremadura, Valverde de la Vera y Descargamaría destacan, según Banesto, por su riqueza. Sin embargo a la mayor parte de los vecinos de estas dos localidades cacereñas la noticia les ha, cuando menos, sorprendido.
Miguel de Cervantes ya hablaba del vino de Descargamaría en el Licenciado Vidriera como prueba de la fama del lugar. Santiago vive en la localidad y calcula la riqueza de su pueblo en función del número de jubilados, "son personas que con poquito se apañan y más de la mitad de la pensión la meten en el banco". Aquí, con 269 vecinos hay dos sucursales bancarias y una gran cantidad de números de teléfono. El vino se suele vender a 5000 pesetas el cántaro de dieciséis litros. Cuando pasa el mes de agosto y el vino empieza a escasear el precio sube 7.000 u 8.000 pesetas incluso algunas veces han llegado a 10.000. Es un vino muy bueno y hay gente que no le importa pagar ese precio". Casi todas las familias de Descargamaría tienen una bodega en sus casas, "la media de cántaros que suele coger la gente puede oscilar entre los 70 u 80 cántaros".
En la comarca de la sierra de Gata y muy cerca de Salamanca, el pueblo se perfila fértil, centenario y acechado por el peligro de los incendios que devastan el bosque. Dicen que los romanos llamaban "descargamaría" a las terminaciones de los puertos aunque tampoco es seguro que el nombre del pueblo se deba a este detalle. Quizás su origen date del 1400. La peste medieval parece que provocaron la subida de los vecinos a esa zona de la sierra. Descargamaría destaca por su olivar, su minifundio y sus viñas. Azotada por la emigración, muchos vecinos se muestran escépticos ante el informe de Banesto pero muestran su satisfacción por la publicidad que se ha dado a un pueblo que apenas si sale en los papeles.
A muchos de ellos, como a Santiago, les hubiera gustado que el informe no sólo hubiera destacado el dinero sino también que “es un pueblo muy tristón, con un noventa por ciento de población mayor, donde hay seis niños en una escuela que va a desaparecer. Los pequeñitos no podrán ir a preescolar... El pueblo tiene un bar, hace tres o cuatro años había cuatro bares, se han cerrado todos". Sin embargo la gente vive bien, tiene todo tipo de servicios "y las calles muy bien asfaltadas" (Miguel A. Muñoz).
¿Descargamaría entre los diez pueblos más ricos de España? Sorpresa me causó entonces la noticia y aún a fecha de hoy mi perplejidad es mayúscula. Los factores que se tuvieron en cuenta para calcular la riqueza fueron: número de teléfonos, viviendas secundarias, oficinas bancarias y renta familiar. La ostentación de dicha riqueza también brilla por su ausencia pues no he visto por ningún sitio signo visible de la misma. Luego yo me pregunto ¿dónde estaba la riqueza para figurar en el ranking de los diez pueblos más ricos de España? Si no se trata de una riqueza privada, como bien creo que sucede, me pregunto, ¿podría tratarse de una riqueza pública digamos municipal? Y la respuesta a esta pregunta quizá sí se ajustaría al contenido del artículo mencionado pero lógicamente corrigiendo e introduciendo un factor fundamental: "la renta municipal per cápita".
Nuestro ayuntamiento con un pinar de casi tres mil hectáreas de pinos maderables acumuló una riqueza en las décadas pasadas que sobradamente justifican ese lugar en "el ranking de pueblos ricos". Riqueza que los fuegos de los años setenta y ochenta redujeron a cenizas. Pinar que no es ni será ya asomo de lo que fue por la amenaza constante del fuego. Luego nuestra principal fuente de ingresos quebró y hoy sólo podemos decir que vivimos de las rentas. Y la pregunta lógica que cabe hacerse es ¿hasta cuándo? Porque alternativas a esa fuente de ingresos no han surgido y lo peor de todo, ni siquiera se vislumbra. A ello debemos añadir que del año 1994 a 2006 la situación no sólo ha mejorado sino que ha empeorado considerablemente: menos habitantes, menos actividad agrícola y mayor envejecimiento de la población. Todo lo cual se traduce en mayor pobreza.
No obstante y aunque no nos sirva de consuelo si nos reconforta contemplar la belleza de nuestros montes. El verde de sus pinares rivalizando con el verde oliva y el verde de las cepas de nuestras viñas. La esperanza vestida de un crisol de verdes que no podemos perder. Ese tren del turismo rural que tenemos que tomar como han hecho otros pueblos para subsistir en los tiempos actuales porque tenemos la materia prima. La misma que tuvieron nuestros antepasados y ellos supieron aprovechar: nuestro entorno, nuestros montes, nuestro paisaje. Si queremos que "la bolsa suene" de verdad tenemos que adaptarnos a los tiempos y fomentar inversiones de este tipo porque si no a no mucho tardar, Descargamaría pasará a engrosar el triste ranking de los pueblos desaparecidos de España.
Autor: Juan Carlos García Delgado