miércoles, 21 de junio de 2006

Los Arragones

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"San Juan de Bíclaro nació en Scalabis, de origen godo católico, marchó a Constantinopla donde estuvo siete años, volvió a España en el 576 o 577, fue seguidor de San Hermenegildo lo que le valió el destierro. A la muerte de Leovigildo fundó el monasterio de Búclaro, poco después, en el 591 fue nombrado obispo de Gerona y en su obra se inspira San Isidoro de Sevilla.
San Juan de Bíclaro, en su Crónica y San Isidoro en su “Historia Suevorum", dicen que Teudemiro (Miro), segundo rey católico de los Suevos, atacó y dominó a los arragones y rucones en el año 572, sin duda para evitar que estos pueblos fueran incorporados a los dominios del rey godo Leovigildo.
Mucho se ha escrito y discutido para localizar el territorio peninsular ocupado por las mencionadas tribus. Dahn y Smit hacen figurar a los rucones en Cantabria. Orteli admite su existencia, pero no se atreve a colocarlos en su mapa “Hispaniae Veteris Descriptio".
En la edad remota se llamó Árrago al río Arga, que pasa por Pamplona, y también parece ser que el río Aragón fue Árrago en los primeros tiempos.
Don Lucas de Tui llama vascones a los rucones, y Ambrosio de Morales los sitúa en la Rioja.
El P. Risco agrega que tales pueblos estaban en la Vasconia, y lleva a los arragones a orillas del Arga y los rucones al Valle del Roncal. Y en último término, los Vasos Apolinarios nos ofrecen la mansión arragona sobre la Vía Augusta, que va desde Cádiz a Roma, a la altura de Sardañola, en Cataluña.
De donde resulta que los nombres de estas tribus aparecen indistintamente en Cataluña, Aragón, Navarra y Extremadura.
Aunque Torre, historiador contemporáneo, atribuye a la fantasía del señor Fernández Guerra, la afirmación de ser el país de los arragones las zonas de Plasencia, Coria y Gata, junto al río Árrago; y el de los rucones, los territorios de Trujillo, La Conquista, Logrosán y Guadalupe, junto al río Ruecas, "afirmación reforzada por la circunstancia de ser las sierras de Altamira, Villuercas, Gata y Jálama muy apropiadas para sostener y albergar a aquellos semisalvajes, pastores y guerrilleros, de naturaleza, temperamento y condiciones de vida muy peculiares"
El historiador gallego Munguía, en su detenido estudio sobre las actividades belicosas del rey suevo Miro, saca la conclusión de que es totalmente imposible que dicho rey guerreara con los rucones en el Roncal o los arragones del Arga, porque para ello tendría que haber vencido antes a los visigodos, que ya ocupaban León, y a los cántabros y várdulos, entre otros, parapetados en lo mas intrincado de sus elevadas montañas. Además hubiera sido temerario pasar la frontera de los dominios del poderoso Leovigildo, cuya subida al trono hizo temer a Miro, que se aproximaba al fin de la independencia de su pueblo. Y no solo no se atrevía Miro a pelear contra el rey visigodo, sino que éste, en el año 576, desencadenó una potente campaña, atacando al rey de los suevos, que trajo como consecuencia el que su monarca se prestara a negociar una paz poco ventajosa; circunstancia que predispuso su ánimo para ayudar a Hermenegildo cuando se sublevó contra su padre. Son hechos suficientemente probados por Gregorio Tours.
Por tanto, fácilmente se comprende que Miro tratara de dominar a sus vecinos del sur y así llevara sus armas contra los arragones de Extremadura, con el fin de anexionarse esta región, que constituía un refugio amurallado, protector de este flanco de su reino, y era de gran importancia estratégica ante un ataque de los visigodos que se extendían a lo largo de sus fronteras.. Además, siempre quedaba la tendencia a recuperar lo que habían tenido como suyo: Mérida fue la capital del reino suevo desde el 440, cuando allí situó la corte Rechila, hasta el 467, en que cayó en manos del visigodo Eurico."



Junio 2006.
Autor: Alfonso García Delgado.
Para más información:
www.celtiberia.net

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