Para saborear la vida hay que tener alguna pasión, si no ésta sería un poco descafeinada y anodina. Pasiones las hay de todos los colores y gustos, desde las deportivas a las gastronómicas pasando por las taurinas, cinematográficas, literarias, etc. Una larga retahíla de ellas en las que cualquier ser humano terminaría, más tarde o más temprano, siendo encasillado. Hay pasiones, al menos así lo considero yo, muy particulares, que arrastran una carga sentimenta [...]