S?bado, 24 de septiembre de 2011

 

Lo visto este año en el pino Marro con la raquítica subvención dada por el señor alcalde del ayuntamiento de Descargamaría simplemente es insultante y ofensivo por no utilizar palabras de más grueso calibre. La suculenta ayuda otorgada consistió en 100 euros (16.660 de las antiguas pesetas con las que los antiguos mozos de chorizo no hubiesen tenido ni para el vino), esa fue la contribución del consistorio y del equipo municipal que lo rige para con la Asociación Cultural el Pino Marro. El motivo y la razón de no dar un céntimo más sólo lo podemos intuir porque explicaciones no han dado ninguna. ¿Será que estamos en crisis y no hay dinero en las arcas municipales? Si es así, preguntó al regidor y a los concejales del Exmo. Ayuntamiento de Descargamaría: si no hay dinero para hacer unas migas, una ensalada de limones y pagar cuatro trofeos que no suman más de 300 euros ¿Por qué se gastaron en san Cayetano en una orquesta 6000 euros en una noche? Me diréis que San Cayetano es la fiesta mayor del pueblo y que se merece eso y mucho más, por supuesto que sí, yo soy el primero en defenderlo, pero lo que no se puede decir es que no hay dinero porque queda claro que lo hay. No tanto como había en tiempos no muy lejanos en que figurábamos entre los ayuntamientos más ricos de España, desde luego que no, pero ese es otro tema que quizá no estaría de más de abordar en otra ocasión.  

         Cuando la Asociación del pino Marro, pide una ayuda, una subvención o una aportación económica al ayuntamiento o a cualquier otra  institución, lo hace con la finalidad de que los vecinos del pueblo y de quienes nos visitan esos días se beneficien de ella. Por tanto, no es para disfrute de los socios ni para ningún otro fin que no sea el beneficio común y general del pueblo. Las actividades que la Asociación realiza y se disfrutan en exclusiva por sus socios, como puede ser la cena de hermandad, la pagan religiosamente de sus bolsillos los socios porque ni siquiera la cuota anual se destina para tales fines.

        Así pues, como consecuencia de no contar con más de cien euros para afrontar los gastos de las migas, la ensalada de limones y los trofeos de las diversas competiciones que tuvieron lugar este año, la Asociación tuvo que poner dinero de su bolsillo, aparte del trabajo desinteresado de sus socios, para comprar, elaborar y servir dichos ágapes a todo el pueblo. Trabajo, tengo que decir por cierto, se hace con toda la ilusión que cabe imaginar y con todo el afecto y  la satisfacción que se vislumbra en los rostros de quienes lo realizan, porque el destino del mismo no es otro que las personas con las que nos sentimos más próximos: nuestras familias y nuestros amigos.

      Por ello, me pregunto al igual que se preguntaban muchos de los socios/as este verano cuando se enteraron  que la ayuda del ayuntamiento eran 100 euros, ¿Esa es toda la ayuda económica que el ayuntamiento va a dar a la Asociación? ¿Pretenden que con 100 euros sufraguemos las migas, la ensalada de limones y los trofeos de las competiciones? Pues sí, pretendieron que fuera así y así fue. Tampoco era para extrañarse,  ya el año anterior no dieron un céntimo, argumentando que lo había dado la Mancomunidad de la sierra de Gata. ¡Qué diferencia con aquellos años cuando a los mozos de chorizo el ayuntamiento les daba 60.000 pesetas para que se las gastasen en los bares del pueblo en fiestas y comilonas!, estamos hablando de pesetas y de los años setenta, no de euros y del segundo milenio d. d. C. Y que no me digan que hay crisis y que el ayuntamiento ya no tiene los recursos que tenía antaño porque si es así, tiene que ser así para todo el mundo y no destinar a una fiesta 7000, 8000 euros y a otra, aunque sea de menor entidad, 100 euros.

       A las preguntas que planteo al señor alcalde, y que espero algún día se digne en contestar para aclarar el porqué de esta actitud para con la Asociación el Pino Marro y sus socios, sólo cabe por lo pronto una respuesta hasta que demuestre lo contrario: indiferencia. No sólo en los irrisorios cien euros a cuenta en una tienda este año y en la negativa a no dar un solo el euro el anterior, sino también en la indiferencia institucional como alcalde, puesta de manifiesto con su actitud personal. El regidor municipal no apareció ni el día de las migas, ni el de la ensalada de limones, ni en ninguno de los actos que la Asociación organizó. Que no estaba obligado a ir eso está claro y con la generosa aportación dada quizá tuviera más que motivos suficientes para no acudir. Pero como máxima autoridad local y como acto público en el que participaba el pueblo, su presencia más que obligatoria era necesaria por pura cortesía para con sus vecinos, pero no fue.  Sólo el día que se puso el pino hizo acto de presencia para recibir a los alcaldes venidos de otros pueblos, que por cierto no sé si vino alguno ya que cada año son menos, al contrario que los visitantes que cada vez son más. Me pregunto si actuarían igual, si tendrían la misma actitud esos mismos alcaldes con una asociación que ha recuperado una tradición  que llevaba más de veinte años sin celebrarse y que estaba abocada a desaparecer. Que año tras año, desde hace ocho, ha realizado exposiciones fotográficas, documentales, recuperado juegos tradicionales, concursos entre los más jóvenes para que conozcan y se identifiquen con esta tradición, en definitiva, todo un programa de actividades culturales que abarcan cinco días de agosto cuando el pueblo tiene más población. Que intenta en solitario, ya que no encuentra apoyo institucional de nadie, llámese ayuntamiento o Mancomunidad, convertir esta tradición en “Fiesta de Interés Turístico Regional”. Reitero la pregunta: ¿Qué harían estos alcaldes si tuvieran una fiesta de la belleza plástica y de la espectacularidad del pino Marro? Lo que hace y el interés que demuestra el que rige nuestro municipio ya queda dicho y demostrado.

Me asalta la curiosidad y no salgo de mi perplejidad cada vez que la leo y, no puedo por menos que traerla aquí por si alguien no la conocía, la siguiente noticia aparecida en el Periódico Extremadura con fecha  22/01/2011: “Obelisco de diseño en homenaje al Pino Marro La Asociación para el Desarrollo Integral de la Sierra de Gata presentó ayer en Fitur un proyecto de arquitectura y diseño en entornos naturales que aúna, naturaleza, tradición y modernidad basado en la fiesta del Pino Marro, que se celebra en Descargamaría el 5 de agosto. Inspirado en ella se quiere levantar un obelisco de 30 metros de altura imitando a un pino puesto en pie, de gran colorido, acompañado de mesas y bancos de diseño junto a las piscinas naturales de Descargamaría”. Si necesita leerla de nuevo para salir de su asombro, hágalo, yo también la tuve que leer un par de veces. No sé si han reparado en la fecha, 22/01/2011, tres años después de declarada oficialmente la crisis. ¿Les pasaría como a Zapatero y tampoco se habían enterado? Tal como cuenta la noticia, el señor alcalde Don Ángel en compañía del entonces presidente de ADISGATA, Don José Luís, se fueron a FITUR (Feria Internacional de Turismo, ¡casi na!) a presentar el megaproyecto del pino Marro. Para que fuese más visible y creíble el proyecto del “homenaje al pino Marro”, se llevaron al evento internacional una maqueta, que por cierto les robaron, es muy fácil despistarse en la susodicha feria con tanto stand y azafatas. En la maqueta aparecía el obelisco   cubierto de baldosas de colores y unos bancos a juego, todo muy en plan parque Güel de Barcelona,  desde los que contemplar tan insigne y mastodóntica obra. El presupuesto de tal excentricidad mejor no plasmarlo en este escrito con la que estaba cayendo ya entonces porque más de uno se iba a escandalizar. ¿A qué viene entonces ese giro de ciento ochenta grados que ha dado nuestro regidor?, ¿Qué interés tenía entonces nuestro alcalde en hacer monumentos al pino Marro que no tiene ahora? Será acaso, que como el megaproyecto junto con el  suculento presupuesto de la mencionada obra se lo comió la crisis, ya no interesan  “las menudencias” actuales del pino Marro.

       Como dijo Monago, el nuevo presidente de Extremadura, “se acabó la fiesta”. Ahora es tiempo de  mirar con lupa donde se gasta cada céntimo porque el tiempo de los macroproyectos ha pasado a la historia. Es momento de saber administrar lo que se tiene cuando se tiene y de sopesar en qué se emplea, de fiscalizar el gasto y de ser racional y equitativo en su destino. También es momento de luchar por conservar las tradiciones  que se tienen y que tanto han costado recuperar, porque también son fuente de riqueza, no sólo cultural sino también económica. De esforzarnos por mantenerlas vivas y vibrar con ellas, como palpitaron y vibraron con ellas nuestros antepasados.  

      A quien me ha querido oír ya se lo he dicho pero lo reitero aquí, el pino Marro no es de la Asociación Cultural, es patrimonio de Descargamaría y a todos nos compete por igual su pervivencia. Forma parte de su acervo cultural, que a lo largo de generaciones lo ha sabido mantener y transmitir a las generaciones futuras. Ese es nuestro único objetivo: dejarlo en herencia a nuestros hijos para que ellos se lo dejen a los suyos, porque más que dejar  monumentos muertos a las generaciones que nos sucederan hay que procurar dejar tradiciones vivas.

 

                                                                 Juan Carlos García Delgado


Publicado por JCardel @ 15:16
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