Viernes, 27 de agosto de 2010

 

 Un año más, y ya van siete, pusimos el pinoMarro. La mano de San Julián o San Cayetano, tanto monta monta tanto, estuvo alquite e impidió que el pino al caer lo hiciera encima de alguien. Porque, paraquien todavía no lo sepa, cuando ya casi teníamos puesto el palo, al quitar unade las tijeras se venció y cayó al suelo. El susto fue generalizado y el miedocundió por unos instantes hasta comprobar que nadie había sufrido daño alguno.Como la noche se echaba encima dejamos para el día siguiente la tarea pendientecon el ánimo abatido por no haber culminado la puesta del madero. Con las fuerzas renovadas y con lalección aprendida por los errores cometidos el día anterior retomamos laempresa. Había menos gente, quizá el miedo aún seguía en algunos que habíanoptado por ver los toros desde la barrera, pero los que estábamos allí, noshabíamos comprometido a enmendar los errores pasados y rectificar. En silencio,obedeciendo a los que de verdad saben de esto y aunando nuestras fuerzas en elmomento indicado, conseguimos al fin clavar el pino en el suelo y que nuestrabandera de la sierra ondeara en lo alto. Nuestros rostros cubiertos de sudorreflejaban la alegría y la gente congregada alrededor respiraba al fintranquila viendo que el pino estaba al fin plantado.

Por fin, tranquilamente, pudimoscontemplar el pino Marro desde el merendero degustando una sabrosa caldereta decarne y bebiendo un vino de la tierra mientras sonaban los acordes de una jotaextremeña. La gente irradiaba felicidad y disfrutaba mientras bailaba con laluna como testigo en lo alto junto al mástil de nuestro pino.

En ese momento, ni las magulladuras, nilas ampollas, ni las rozaduras dolían, ni los músculos se resentían delesfuerzo realizado. Se abría un paréntesis mágico en el que la visión del pinovisto de reojo te aliviaba de todos los padecimientos y te reconfortaba en lomás íntimo, reconciliando  presente ypasado. Porque en esta antigua tradición, el hoy el ayer se dan la mano,congratulándose de que el interés personal se olvide por un momento  y se deje de lado en favor del esfuerzocolectivo en pos de una meta tampoco materialista como es ésta. Aquí radica unode los secretos del pino Marro, porque en esta fiesta nadie corre solo delantede un toro, ni tira tomates, ni nabos a quienes tiene al alcance de la mano,sino que es necesaria la unión, la coordinación y el empuje de todos en unamisma dirección para culminar con éxito la fiesta. Frente al individualismoacérrimo imperante en los tiempos presentes, esta tradición conlleva otros valoresen desuso que como una metáfora imperecedera nos recuerda que algunas cosas nose pueden conseguir de forma individual y personal. Que no siempre el esfuerzotiene que verse compensado pecuniariamente, ni materializarse en algo que acrecientenuestro patrimonio y sacie nuestro ego sino que hay acciones que pueden llenarigualmente o más nuestros deseos si aprendemos a verlas con otros ojos yvalorarlas de otra manera. Quienes sí saben ver este transfondo,con la mirad limpia de sus pocos años, son los niños y niñas que cada añoarrastran y ponen el pino Marro infantil. Desde la inocencia no contaminada porintereses espúreos acuden a su cita con la ilusión puesta en el mañana de serun día mozos de chorizo y levantar orgullosos en su pueblo el Pino Marro. Esa es nuestra cantera y nosotros somos responsables de que mantengan esosprincipios y nadie los enturbie, dejando discurrir el cauce cristalino de susideas.Porque al igual que la fiesta tiene susseguidores también tiene sus detractores, afortunadamente minoritarios y en losque motivos variopintos y variados de diversa procedencia se mezclan yamalgaman. Argumentos que van desde la política-personal (te voto si arreglaslo mío) a la política-grupal (estos no son de los míos) hacen que la fiesta nosea redonda. Pero tampoco la unanimidad de criterios y la aceptaciónmayoritaria es nuestra meta, es necesario un sector crítico que sirva deacicate para superarnos y hacerlo cada año mejor. Sí merece una crítica aparte y si cabemás ácida, la actitud del Consistorio y de su representante en particular.Tradicionalmente, la fiesta siempre ha contado con el apoyo del ayuntamiento yde sus regidores, pero de un tiempo a esta parte su interés ha sido cada vezmás partidista (entiéndase partido como forma de adscripción política) ysectario (entiéndase secta como grupo discriminatorio respecto de los demás). Ya las pruebas me remito; el año pasado ya dieron muestra de ello, la crisisjustificaba su cerrazón y su falta de colaboración para no dar un duro, perofue aparecer el delegado del gobierno la tarde que se ponía el pino yaparecieron como por arte birlibirloque dulces para empachar a un regimiento yvino para saciar la sed de una tropa sedienta después de atravesar el desiertodel Sahara. Este año subieron aún más el listón y no dieron ni siquiera lostrescientos euros con que se invitaba al pueblo a la ensalada de limones y alas migas. Lo justificaron con que no se lo daban a ninguna asociación peroolvidaron el detalle más importante, que la asociación del Pino Marro gasta esedinero con todos los vecinos, aparte de elaborar y servir sus socios dichoságapes.  Sí hay que agradecer la ayuda aúltima hora de ADISGATA, que como caída del cielo después de implorarle ysuplicarle a su titular, se nos materializó en forma de subvención para hacerposible la caldereta el día del pino y cubrir otras necesidades queperentoriamente había que abordar (material para los concursos, trofeos, etc.).Una vez más, agradecerte José Luís tu colaboración, pero si la ayuda se haceefectiva con más tiempo, quizás en nuestro próximo programa de fiestas no dejemosningún punto por cumplir, ya que para nosotros más que un programa es uncompromiso escrito con nuestro pueblo.No quiero terminar sin felicitar a todoslos que hacen posible cada año esta fiesta, a los que arriman el hombro y a losque ya no pueden porque las fuerzas les fallan pero con su aliento nos animan.A todos los miembros de la Asociación Cultural el Pino Marro que de forma desinteresada se vuelcan conesta bella tradición y acuden a la cita fielmente. Y a Descargamaría porquenosotros también somos parte del pueblo, una parte que se desgaja cada añocuando se separa porque tenemos que trabajar lejos de allí pero que anhelavolver a la tierra que nos vio nacer.                


Juan Carlos García Delgado
  


Publicado por JCardel @ 0:13
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Comentarios
Publicado por tuchy
Martes, 19 de julio de 2011 | 0:11

claro y preciso.

de la prosa parrillera.